La trashumancia todo un mundo de tradición.

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El pastoreo ha acompañado a la historia de las islas Canarias desde tiempos muy lejanos, ya los primeros pobladores de este archipiélago eran criadores de cabras, las cuales movían de la cumbre a la costa, en distintas épocas del año en busca de alimento. El último colectivo de pastores trashumantes que queda en Canarias se encuentra en el norte de Gran Canaria, herederos de una práctica de dos mil años de antigüedad que tras la conquista castellana, “fue integrando elementos de otros lugares del mundo, y sobre el esquema tradicional de pastoreo se entrelazaron técnicas de otras procedencias, dando como resultado unas estrategias pastoriles muy complejas y especializadas”, en palabras del maestro quesero Isidoro Jiménez, que ha prologado el libro Los últimos trashumantes de Canarias del que son autores Yuri Millares y Tato Gonçalves (este último autor de las fotografías).

En la actualidad se han contabilizado 18 pastores trashumantes, esta es la cifra de pastores con sus respectivos ganados que aún viven en trashumancia, aunque tras esos dos simples dígitos hay todo un mundo de tradición y todo un colectivo de personas del entorno familiar que lo vive, lo siente y lo practica.

“Es muy duro el vivir amoldándose a las vicisitudes del rebaño, por lo que no es de extrañar que los pastores trashumantes formen un colectivo con muy intensos lazos de vinculación social”, explica Isidoro Jiménez en su prólogo. “Es de resaltar –continúa– la pervivencia de las costumbres de ayuda mutua, de las cuales la más notoria es la trasquila o pelá. A principios de verano hay que trasquilar la lana de las ovejas y esto supone un trabajo penoso, por lo que cada pastor convoca a todos sus colegas para que le ayuden un día en esa tarea, lo que evidentemente culmina con un festejo por todo lo alto, para agradecer la ayuda prestada. Otro día será él el que acuda a ayudar a pelar a otro compañero y así, durante un par de meses, las trasquilas marcan el calendario de trabajo y de fiesta de los pastores. No es extraño que de estas reuniones surjan relaciones entre los más jóvenes, por lo que las familias de pastores están muy vinculadas por lazos de parentesco y los apellidos Mayor, Mendoza, Jiménez, Gil, Moreno, etc., se repiten una y otra vez entre nuestros trashumantes”.

Este práctica ancestral, tesoro vivo de nuestra historia permite que disfrutemos de unos quesos de excelente calidad y que no debes perderte si vienes a Gran Canaria. Y así queda demostrado año tras año, en la “Word Cheese” evento internacional celebrado este mes de noviembre en Londres, y al que concurrieron 3001 muestras de todo el mundo, han sido premiados un total de 36 quesos canarios siendo 16 de los quesos galardonados de ganaderías de Gran Canaria y los restantes 20 premios fueron repartidos entre queseros de Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife.

Parte de la información de este post ha sido extraída de la revista www. pellagofio.es (25 julio 2013, Yuri Millares).

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